El equipo alevín mixto disputó un partido muy completo frente a un rival muy parejo, en un encuentro intenso y entretenido de principio a fin.

Jugar en pabellón nos permitió resguardarnos del frío y centrarnos únicamente en disfrutar del juego, algo que los chicos y chicas hicieron desde el primer minuto.

El equipo se dejó todo en la pista. Cada jugador aportó esfuerzo, ganas y compromiso. En defensa, Asier fue un ejemplo de intensidad y concentración, junto a Sofía, Luca y Milton, ayudando constantemente al equipo y dando solidez en momentos importantes. En ataque, Leo estuvo muy activo, atrevido y con mucha intención, generando peligro y siendo una amenaza constante para el rival. En esa fase ofensiva fueron geniales, también, Olivia Ismael y Hugo.

En la portería, Enzo y Unai, hermanos, asumieron su papel con una actitud impecable. Ambos realizaron muy buenas paradas y, aunque en algunos goles hubo algo de mala suerte por rebotes y acciones desafortunadas, su esfuerzo y valentía fueron incuestionables y mantuvieron al equipo siempre compitiendo.

Más allá del resultado final, que se decidió por pequeños detalles, el partido dejó sensaciones muy positivas. Se vio un grupo unido, con compañerismo, respeto y muy buena deportividad por parte de todos los participantes. En este sentido, también es justo destacar la labor del árbitro, que supo explicar las decisiones en las acciones más dudosas, ayudando tanto a jugadores como a entrenadores a entenderlas y favoreciendo un ambiente de aprendizaje continuo.

En definitiva, un partido para sentirse orgullosos. Mucho esfuerzo, muchas ganas y, sobre todo, un equipo que disfruta jugando y aprendiendo juntos, que es lo realmente importante en esta etapa.

El próximo partido nos irá mejor, seguro, así que nos vemos el sábado.